Testimonio
Ocurría más o menos en la primera semana de diciembre de 1984 , cuando me ocurrió una de las experiencias espirituales que quedaría grabado para toda mi vida, que da origen después de ello en el conocimiento teológico sobre la devoción angélica hasta hoy.
"Ya desde muy temprano de la mañana , decidí ir a la playa de la "encantada"(*) justo para bajar en la famosa tranquera, lugar en el distrito de Chorrillos al sur de la capital peruana , comprendo pues siendo joven aun no aprendía a nadar ( al tener vergüenza ante mis amigos , iba solo) , de todas maneras me atreví hacer sin prudencia mía echarme e intentar nadar , veía el mar tranquilo , como pocito pasible y de confianza , pero una cosa, la playa tenia la forma de una herradura , por el cual el mar es traicionero , no me di cuenta que más avanzaba al centro de la pequeña bahía el mar crecía lentamente , ya mis pies no tocaba fondo , de repente me encontré en un peligro eminente , pues esa confianza de creer dominar el mar se me esfumó, es como caer en una trampa, vino detrás de mi una ola de resaca que al chocar la otra ola continente elevaron la masa acuática sorprendentemente , estaba ya muy lejos , observaba la playa muy distante prácticamente estaba muy solo y en tránsito de muerte por mi ignorancia de remate sin saber nadar , enseguida entré en pánico, y desde este momento mi alma y mi mente percibió una lista fílmica rapidísima de mi vida como un conteo de hechos ...no estaba preparado para morir en desgracia ...del fondo del mar y a próximo a ahogarme dije : ¡Dios mío sálvame!, me vi de inmediato en la orilla de la playa : entre mi miedo y turbación pude observar una Luz fuerte a mi lado como si fuera un sol al contemplarlo me dio paz , supe que era un ser maravilloso, si que a ese ser le llamamos Ángel de la guarda ". En la Sagrada Escritura nos revela que Dios nos lo destina para nuestra custodia , salvación de peligros inadvertidos, del cual debemos estar siempre agradecidos :
Salmo 91:11-12: "Pues sus ángeles mandará
para que te guarden en todos tus caminos".
Angele Dei,
qui custos es mei,
me tibi commíssum pietáte supérna,
illúmina, custódi,
rege et gubérna.
Amén.
qui custos es mei,
me tibi commíssum pietáte supérna,
illúmina, custódi,
rege et gubérna.
Amén.
Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
ya que la piedad de lo Alto me ha confiado a ti,
ilumíname, custódiame,
dirígeme y gobiérname.
Amén.
¡Deo gratias !
Marco Antonio Guzmán N.
(*) Cuenta la leyenda que desde antiguo y antes de la conquista española y después de ella , los mares estaban llenos de misteriosas apariciones de espectros demoniacos o sirenas del mar que cuyos cantos atraerían bajo hipnosis a los hombres desprevenidos del peligro para devorarlos. Hoy los expertos en asuntos paranormales siguen hablando o experimentando con hechos evidentes en la actualidad.
